
Los 3 tienen el mismo derecho a cristalizar sus deseos, al margen de los contratos sociales, las costumbres y sus propios sentimientos de culpa.
Bueno, al final de todo, la ayuda directa hacia cada uno de los personajes de la historia sería, para la amante, el ganar una competencia en que todas las armas que están a la vista y el enemigo sabe muy bien a quién se enfrenta. Orientar a la esposa en la difícil tarea de recuperar al esposo infiel y reconstruir la felicidad de su matrimonio. O a sacar el mayor provecho a la situación como una buena pensión, mayores gananciales y el respeto de todos. Y para los esposos infieles, aprender los mecanismos para elegir a la mujer que les conviene sin dejarse llevar por las culpas o la presión social.
Por qué tocar este tema acerca de la infidelidad, sin ser terapeuta ni ser ,que yo sepa, alguien quien vivenció en carne propia esta situación. La respuesta es simple, porque me di cuenta que en mis años y años de experiencia, sin ser muchos como para verme demasiado mayor, me di cuenta que el ser humano es demasiado complejo, y lo más complejo, los sentimientos y el afecto. Todos vivimos en un mundo de libre competencia y capitalismo salvaje, en lo sentimental o afectivo viene a ser lo mismo. Se dice que las mujeres modernas deben pelear con sua mejores armas, ya que en este mundo de oferta y demanda en cualquier momento puede salir alguna competidora. Como es de suponer, sé que me expongo con este blog a duros calificativos de lectores quienes aún creen en el matrimonio. Este blog no escarecer deprincipios ni una apología del pecado. Para mí, una alteración enfermiza y a la que todos están acostumbrados es, en seguir siendo infelices aún a costa de su propia tranquilidad. Todos tenemos el derecho A SER FELICES.


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